Mocca en el Pirineo: Luces y sombras de nuestra primera aventura en la nieve.
- Rebecca Alonso Gracia
- 21 ene
- 3 Min. de lectura

Como veis, hemos empezado el año con un viaje dog-friendly al Pirineo Aragonés. Ha sido una escapada exprés y completamente inesperada: el lunes 12 decidimos que nos iríamos el sábado 17 para poder disfrutar de toda la nieve que había por allí.
Buscamos hoteles dog-friendly para poder viajar con Mocca y que pisara y disfrutara por primera vez de la nieve. Encontramos un hotel bastante económico donde no pedían suplemento por mascota, así que lo cogimos “de una”, sin mirar mucho más.
El problema vino cuando llegamos sobre las 14:00 al pueblo de Lafortunada. No había ningún restaurante abierto y el único bar era el casino, donde no admitían animales ni servían comida.
Esto fue un inconveniente importante durante el viaje: las carreteras estaban mojadas, hacía -1 ºC y no queríamos coger el coche para ir a otro pueblo a media hora, así que, al final, ¡nos quedamos sin cenar!

Sin duda, la parte más positiva de la escapada fue nuestra parada en Bielsa. Tras tres horas de camino desde Zaragoza, llegamos justo cuando empezaba a nevar con fuerza y ver a Mocca descubriendo la nieve por primera vez fue algo increíble. Para la ocasión la abrigamos con su chubasquero rosa y la dejamos explorar libremente. Incluso se acercó a jugar con otro perro que andaba suelto por allí. Disfrutó muchísimo, pero al ser tan pequeña acabó empapada. Por suerte íbamos preparados: la secamos bien, le pusimos su jersey y la acomodamos en el coche con su manta y la calefacción puesta.

Como el tiempo en Bielsa se estaba complicando y cada vez nevaba más, decidimos bajar hacia Lafortunada para comer y terminamos en Aínsa. Subimos al casco antiguo y comimos en la plaza principal, en el Hotel Los Siete Reyes, que tiene un bar donde puedes picar algo y donde admiten perros sin problema. De hecho, el dueño nos dijo varias veces que dejáramos a Mocca suelta, pero preferimos mantenerla en el transportín con su manta porque estaba lloviendo, hacía frío y así estaba más resguardada. Tras comer, volvimos de nuevo a Lafortunada para hacer el check-in en el Hotel-Restaurante Badain.

Allí tuvimos un pequeño momento de confusión con la entrada, ya que junto al acceso
principal hay otra puerta donde solo pone “Hotel” y, encima, un cartel de “Casa Sebastián”. Finalmente, resultó que la recepción estaba allí mismo. Por la tarde aprovechamos para descansar y visitar un pueblo cercano, aunque la visita fue corta porque la lluvia y la nieve no pararon en todo el día.
Al ver que Mocca empezaba a tiritar, ya que es tan pequeñita y enseguida pasa frío a pesar de llevar su abrigo, decidimos que lo mejor era volver a la habitación. Allí se quedó tranquila y calentita junto al radiador, mientras nosotros aprovechamos para acercarnos a conocer el casino del pueblo.

Al día siguiente nos habría gustado parar en algún pueblo más del Pirineo, pero daban lluvias y nevadas de nuevo y no quisimos arriesgarnos. Por eso, solo hicimos una parada en Fiscal para volver a contemplar el paisaje invernal, esta vez con Mocca en brazos para evitar que se mojara. Después, fuimos directos a casa para descansar del fin de semana y empezar la semana con las pilas cargadas.
En resumen, aunque el viaje fue improvisado y algo desastre, mereció totalmente la pena. Ver a Mocca disfrutar de su primera vez en la nieve y compartir experiencias así es lo que más valoramos.
Recomendamos especialmente el Hotel Los Siete Reyes si buscáis dónde comer con perro en el Pirineo, y el Hotel-Restaurante Badain como opción económica sin suplemento por mascota. A pesar del clima, estas escapadas son las que nos animan a seguir planeando la próxima ruta. ¡Nos vemos en la siguiente aventura!



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