La primera vez fuera de España de Mocca ¡ Escapada a Burdeos!
- Rebecca Alonso Gracia
- 18 dic 2025
- 4 Min. de lectura

Como os adelantamos en el blog anterior, este puente nos hemos escapado a Burdeos con nuestra perrita Mocca. ¡Sí, sí! Durante unos días se convirtió en toda una francesita y, como os podéis imaginar, el viaje estuvo lleno de anécdotas perrunas, momentos de diva y mucho espíritu dog-friendly.
El viaje empezó con un madrugón épico. A las 5:30h ya estábamos arriba para ponernos en marcha, y Mocca nos miraba con esa cara de: “¿En serio me estáis despertando a estas horas?”. Después de desayunar y sacarla un ratito para que hiciera sus necesidades, pusimos rumbo a Francia para empezar esta aventura perruna de tres días.

Tras más de seis horas de carretera, ¡por fin llegamos a Burdeos! Nos alojamos en el Ibis Bordeaux Centre Mériadeck, un hotel bastante céntrico y pet-friendly. Solo pagamos 5 € por noche por Mocca, lo cual está genial, aunque la habitación era tan pequeña que si hubiera sido un perro grande habría sido misión imposible.
Dejamos las cosas y nos fuimos a comer y a explorar. Nuestra primera parada fue en Le Saint Projet, un pub muy céntrico donde tomamos algo y donde Mocca estrenó su mochila nueva. Sinceramente, nos salvó de mil situaciones. Sabíamos que era vaga, pero aquí se lució.
Entre la humedad y los paseos, su chubasquero rosita también fue su mejor aliado. Y cuando se cansaba, la metíamos en la mochila y se quedaba frita, tan pancha.

Recorrimos el centro viendo algunos puntos imprescindibles para cualquiera que viaje a Burdeos con perro: la Puerta de la Gran Campana, la Plaza de la Bolsa… En invierno no tiene el famoso espejo de agua porque lo cierran cuando las temperaturas bajan de 0°C, pero aun así es preciosa. Después paramos en Akull Miroir a tomar algo, un bar donde Mocca pudo entrar sin problema… ¡y no era la única perrita dentro!
Más tarde visitamos el mercado navideño. Nos esperábamos algo más espectacular, pero para probar comida típica y el vino caliente estuvo súper bien. Después de tanta caminata, ya estábamos todos muertos, así que volvimos al hotel, dejamos a Mocca cenando y nosotros bajamos a picar algo.

Al día siguiente pusimos rumbo a Saint-Émilion. Pensamos en ir en tren, pero no cuadraba con el free tour de la tarde, así que fuimos en coche y Mocca iba mucho más cómoda. El pueblo nos encantó: precioso, lleno de bodegas y súper dog-friendly. Descubrimos el bistró familiar Amélia Canta, justo frente a la iglesia, y ¡Mocca pudo entrar sin problema! Incluso nos contaron que ofrecen vinos de su propia propiedad. Mocca saludó a medio pueblo canino y estaba encantada. Las catas de vino con perro eran posibles, pero no pudimos hacer ninguna porque teníamos que volver para el free tour de Burdeos, así que queda pendiente para la próxima escapada.

Volvimos a Burdeos y, caminando hacia el punto de encuentro, encontramos el restaurante Le Dijeaux. Pensamos: “¿Probamos suerte a ver si podemos comer con Mocca?”. Como hacía mejor tiempo, pudimos sentarnos en la terraza. A Mocca la pusimos en la mochila encima de una silla, porque el suelo seguía mojado y hacía frío.
A las 16:00h empezó nuestro free tour con Pamela, una guía fantástica. ¡Hasta Mocca le prestaba atención! En el grupo había otro perrito y se llevaron genial. La mayor parte del tour, Mocca fue en su mochila porque había mucha gente y caminábamos rápido, pero en zonas tranquilas la bajábamos para que estirara las patitas.

Después del tour nos tomamos algo en Karl, un café monísimo en la Place du Parlement, y luego volvimos al hotel para dejar a Mocca cenando. Nosotros dimos un paseíto corto y cenamos en un bistró cerquita, Le Couleur Café. Aunque Mocca se quedó descansando, vimos que dentro también aceptaban perros.
El último día desayunamos en Darwin Ecosystem, donde Mocca estuvo calentita y tranquilísima dentro de la cafetería. Luego ya tocaba marchar, pero antes hicimos una parada en Bayona porque pensábamos que todo estaría cerrado para comer en San Juan de la Luz. Al ver un McDonald’s decidimos parar… y por supuesto Mocca salió ganando una vez más: ¡tienen un menú Dog Toys y le cayó un juguete!

Por fin llegamos a San Juan de la Luz, un pueblito precioso donde solo estuvimos dos horas, pero qué dos horas. Nos tomamos un café, paseamos por el puerto y la calle principal, y Mocca saludó a muchos perritos. Incluso jugó con un cachorrito adorable. Fue el cierre perfecto antes de las últimas tres horas de coche, que ella se pasó completamente dormida.

Y hasta aquí nuestro pequeño gran viaje de tres días por Burdeos con nuestra perrita Mocca. Una escapada preciosa, llena de rincones dog-friendly y de momentos que nos han robado el corazón. Ya estamos pensando cuál será la siguiente… y Mocca, como siempre, preparada para conquistar el mundo a su ritmo de diva.
Y AHORA TE TOCA A TI…
Cuéntame, ¿qué hiciste tú durante el puente de diciembre?, ¿te escapaste con tu peludo a algún sitio especial o descubriste algún rinconcito dog-friendly que deba estar en el mapa? Te leo en comentarios, que ya sabéis que me encanta conocer vuestras aventuras y seguir llenando juntos este mundo de viajes perrunos.



Comentarios