Viajar con perro a Pamplona y Olite: De pinchos por la ciudad y paseos de princesa
- Rebecca Alonso Gracia
- hace 5 días
- 2 min de lectura

¡Hola, amigos viajeros! Por fin hemos vuelto a nuestras escapadas de fin de semana. Esta vez nos ha tocado poner rumbo a Pamplona. Sí, sí, leéis bien: ¡Mocca ha estado en Pamplona este último fin de semana!
No fue un viaje que digamos muy turístico, puesto que ya habíamos estado en la ciudad en otra ocasión, y Mocca ha estado encantada.
Para dormir, elegimos los apartamentos Líbere Hospitality.
Aunque estaban un poquito lejos del centro (exactamente a unos 50 minutos andando), el apartamento era fantástico.

Tened en cuenta si vais con mascota que pagamos un suplemento de 22€ por noche, pero al llegar nos encontramos con una sorpresa preciosa: ¡habían dejado una camita, dos cuencos y unas galletitas para Mocca! Ella estaba feliz y comodísima en su cama.

Además, el apartamento le encantó a Mocca por otra razón: tenía un ventanal estupendo por el que se pasaba las horas cotilleando lo que pasaba en la calle, exactamente igual que lo hacía su padre. ¡De tal palo, tal astilla, jaja!
El viernes llegamos ya tarde, nos tomamos algo rápido en el bar de abajo y nos fuimos directos a dormir para cargar pilas.

Al día siguiente, Mocca decidió que las 6 de la mañana era una hora perfecta para despertarse. Así que ahí nos veis: sacando a Mocca al parque de atrás en pijama a esas horas de la mañana... ¡Cosas de viajar con perrito, jaja! Después del paseo mañanero, desayunamos tranquilamente en el apartamento y, sobre las 11:30, nos fuimos andando hacia el centro para que Mocca pudiera venir con nosotros a todas partes.
Fuimos directos al Monumento al Encierro para que Mocca se sacara la obligatoria foto con los toros y los corredores.

Después, nos fuimos a hacer lo mejor que se puede hacer allí: comer de pinchos por las calles del centro de Pamplona. Entre tanta gente en la calle, Mocca se portó de maravilla, ¡aunque ella solo pensaba en cuándo le tocaba comer su propia comidita!
Por la tarde volvimos al apartamento a descansar un poquito y estirar las piernas. Más tarde, sacamos a Mocca a dar su paseo largo y nosotros nos fuimos a cenar al Asador Iturrama, un sitio espectacular. Cerramos el sábado cansados pero con el estómago contento.

Al día siguiente nos marchamos a Olite, donde Mocca paseó al lado del castillo como la auténtica princesa que es. Por desgracia no pudimos entrar al Palacio Real ya que no admiten perritos dentro, pero ver la silueta por fuera y pasear por las calles empedradas del pueblo ya hace que la escapada merezca muchísimo la pena.

Además, comimos en una terraza de la plaza central, concretamente en el Mesón del Sol. Los camareros fueron súper amables e incluso nos ofrecieron un cuenco con agua para Mocca (aunque ella ya llevaba el suyo propio, ¡es una perrita prevenida!).
Y así fue nuestro fin de semana de escapadita. Teníamos muchísimas ganas de volver a nuestros viajes con "Moquita" y ya estamos planeando la siguiente aventura.
¿Cuál será nuestro próximo destino? ¿Mar y arena, o montaña y ríos? ¡Pronto lo sabréis!



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